¿Qué es el Real Madrid?
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Disclaimer: lo que va a continuación es un análisis cultural. Si el Real Madrid – mi equipo – produce rechazo, lo mejor es ahorrarse sufrimientos y no seguir leyendo

Comenzaré posicionándome: el fútbol me produce reacciones tibias las más de las veces. No me va la vida en ello ni me desgañito si mi equipo pierde. No tengo particular manía ni odio a ningún otro equipo, porque tal posición me parece profundamente irracional. Además, me entristece el coste de oportunidad que representa el fútbol para España: los millones de euros invertidos en fútbol no van a otros objetivos más necesarios y de más recorrido.

Dicho esto, no puedo evitarlo: el Real Madrid es una parte esencial de mis raíces. Cuando lo veo jugar, me transformo y vocifero para bien y para mal. Es mi raíz porque mi padre es madridista, y mi abuelo y su hermano mayor eran madridistas y, antes de ellos, ser madridista era imposible. Véase.

carnet Real Madrid Luis Chulilla

Ese señor era mi abuelo Luis, que en paz descanse. Socio nº 23, como podemos ver. No dispongo del carnet de su hermano mayor Julio, socio nº2. Su hijo Julio hace una semblanza de Julio Chulilla Gazol que cuenta, mejor de lo que podría hacerlo yo, esa relación identitaria de la familia.

DELANTE DE LA VALLA

Por Julio Chulilla Sainz

Vine al mundo el 23 de abril de 1923. Mi padre, madridista de pro, se encontró con dos momentos difíciles: el nacimiento de su hijo y la inauguración del campo de Ciudad Lineal. Metió tanta prisa que pudo llegar a ambas cosas: yo nací a las 13:15 y el partido empezó a las 16:00 con su presencia ¿qué pensaría mi madre? Y eso que era su primer hijo. Esta es la historia. Un estudiante de aduanas, llamado Julio Chulilla Gazol, tenía otra pasión: el fútbol.

Era tanta su ilusión que dejó los estudios y empezó a jugar en distintos equipos: la Gimnástica, el Iberia y, por último, el Madrid F. C. Dado que el deporte no daba para mantener una familia puso una imprenta en la calle Pelayo, 46 llamada Tipografía Hispana, donde se empezó a editar la revista deportiva Madrid Sport. Del negocio no entendía nada, solamente la parte comercial. Tenía muchos clientes ya que era pequeño de estatura pero grande de corazón.

El trabajo aumentaba y en 1921 se asoció con Felipe Angel Rodríguez, también socio del Real Madrid, con el número 31. Se trasladaron a la calle Torrecilla del Leal, 17, con el nombre comercial de Chulilla y Angel. Quien se dé una vuelta por allí todavía podrá ver el local. La vida deportiva del “ratón” Chulilla, uno de los fundadores del Club y socio número 2 en el Madrid de entonces, fue de 1905 a 1912. Después el club le demandó más responsabilidad: la secretaría, en la que estuvo de 1912 a 1924. Dado que venía con los motes, le llamaban «el perpetuo».

Para imaginarnos lo que era el Madrid en esa época, tenía el despacho de la secretaría en una habitación de su propia casa. Pero su “amor” hacia el club era tanto que quería meternos a todos ese entusiasmo y como no podía ser de otra forma, empecé a ir al campo del Madrid con cuatro años. Nos colocábamos detrás de la portería y yo aprovechaba a ponerme delante de la valla y, bajo la atenta mirada de mi padre, recoger los balones que salían del terreno de juego. Es difícil olvidar, además, que en esa zona estaba el marcador y el gran reloj de Coppel.

Con 15 años empecé a tener más relación con el Real Madrid. Era nuestro principal cliente y, como buen aprendiz que había empezado a ser, tenía que estar a lo que me mandaran; me tocaba llevar los trabajos, carteles y billetajes a las pequeñas oficinas del club, que se convirtieron en nuestra segunda casa. Si me cruzaba con D. Santiago Bernabéu por algún despacho, siempre me decía “«hola hijo, da un abrazo a tu padre que es muy grande»”. Así llegó el 7 de enero de 1960, día en que falleció mi padre.

El Madrid envió una corona y fue D. Santiago a casa a darnos el pésame. A mi madre le dijo: «mientras yo siga en el Madrid seguiremos trabajando con su imprenta» y así se cumplió. Los cambios en las directivas del Club, después del fallecimiento de D. Santiago, hicieron que poco a poco su palabra se dejara de cumplir. En abril de 1984 hicimos el último trabajo para el Real Madrid; el haber trabajado para él en exclusividad hizo que el negocio se cerrara.

Por ello y siendo socio número 612 me di de baja, pero a pesar de todo, el plomo, la tinta y la sangre madridista todavía corren por nuestras venas. Que esta historia y mi padre el “ratón”, por un lado, y el “perpetuo”, por otro, ocupen el lugar que corresponde en este año del centenario del Madrid Football Club.

Julio Chulilla Sainz es hijo de Julio Chulilla Gazol, fundador del Madrid «Foot-ball Club».

Me disculparéis que cite textualmente la parte que corresponde del artículo de El Mundo. Me he sorprendido recientemente con la desaparición de un artículo que publiqué hace 14 años y, como quiera que me importa mucho este tema, no corro riesgos.

Imaginaos cómo ha sido mi infancia. El madridismo en mi familia no se discute: se transmite. No pocos de los cuentos familiares tienen al Madrid como contexto, en una relación larga y emocionalmente irrompible. A veces me disgusta la dedicación de mi padre al fútbol, pero luego recuerdo las tardes que pasó con su padre en Chamartín y lo entiendo, vaya si lo entiendo.

Entenderéis que el Madrí no es para mí el equipo de los galácticos. No conecto con la empresa globalizada que es hoy, y probablemente mi forma de sentir el equipo tenga profundas diferencias con no pocos de los demás madridistas. De hecho, sólo este 2016 he tenido una camiseta del Madrí, porque mi nene está intenso y encendido con los colores y me arrastró, por así decirlo. Ojo, eso no quita para que, cuando el Madrí gana algo y me voy a pasear por la calle, comparta la alegría con otros madridistas cuando nos gritamos “¡Hala Madrí!” o tocamos el soniquete correspondiente con el claxon.

Si mi Madrí no es exactamente el Real Madrid actual (aunque sí en esencia), la distancia con el Real Madrid globalizado es mucho, mucho mayor. Los días posteriores a la undécima me impresionó mucho ver estas fotos:

real madrid iraq

Que viene de esto:

Este mundo globalizado, en el que el Real Madrid es también un producto altamente exitoso, ha traído consigo peñas madridistas hasta en los lugares más insospechados (como éste, ahí es ná). Uno esperaría que en un país destrozado como Irak la gente no tiene tiempo o necesidad de seguir al Madrid, pero al final su realidad se hace más llevadera cuando ven un buen partido. El deporte rey genera emoción más allá de las barreras idiomáticas y culturales.

Por si alguno no supisteis de ello, el 12 de mayo de 2016 el Daesh atentó contra una peña madridista en la ciudad de Balad, Irak, matando a 12 de los allí reunidos. El siguiente partido de liga, el Real Madrid portó brazaletes de duelo en recuerdo de sus seguidores asesinados. Ese gesto elemental, obligado, causó un fuerte impacto en los iraquíes, como podemos ver en la foto de los cadetes.

Los supervivientes del atentado dudaban en reunirse para ver la final de la Champions. Esa duda lo que hizo fue transformar para ellos al Real Madrid: ver la final era honrar a sus muertos y demostrar a la escoria inmunda que, como dijeron, la vida es más fuerte y no tienen miedo. El 29 de mayo, los amigos de los fallecidos volvieron a su peña para ver el partido, y gritaron tanto como nosotros por la victoria. Esos iraquíes madridistas han hecho del Real Madrid algo mucho más grande de lo que es para la mayoría de los aficionados globales, y me atrevería a decir que tan grande como lo es para mí.

Hay un mundo y más de un siglo de distancia entre el Madrid Football Club de mi abuelo y su hermano mayor, y el Real Madrid de victorias celebradas por los iraquíes. Mi Madrí ha acabado siendo más polisémico de lo que cualquiera habría imaginado hace 40 años. Hace mucho que dejó de ser de unas cuantas centenas de familias para pasar a ser de media España, y los éxitos internacionales le han impedido seguir siendo un fenómeno sólo nacional o aún europeo.

Ya sé que hay por medio miles de millones en márketing, en consumo de masas, en imagen corporativa. Me da exactamente igual: es imposible que no me emocionen mis historias familiares, y también se me humedecen los ojos al ver a esos iraquíes entusiasmados con mi equipo.

¡Hala Madrí!

 

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  • http://tejedor1967.blogspot.com Javier Fernandez

    Jope, que yo, atlético de pro y con la Champions perdida reciente tenga que decir esto… me ha encantado el artículo. Eso si que es “más que un club” como dicen en casa de vuestro eterno rival. Bueno… por lo demás… nos veremos en otra final de Champions y ya saben lo que dicen, a la tercera va la vencida.

  • RFOG RANO

    Yo en cuanto oigo la palabra “pan y circo”, perdón “fútbol”, huyo despavorido, pero me ha molado la entrada. Nada que ver con el fútbol “moderno”.

  • http://tinta-e.blogspot.com Juan Luis Chulilla

    nada que ver… o sí, depende de cómo te lo tomes

  • http://tinta-e.blogspot.com Juan Luis Chulilla

    Ya va siendo hora. Esta vez fue cuestión de suerte. A ver si ganáis el año que no lleguemos al final, y ya puestos contra el Barsa for the LOL of it